viernes, 9 de enero de 2015

El atropello

En el asfalto he dejado un compendio de plumas, alas, pico y patas, el bulto emplastado de lo que fue una paloma. Mi auto no se ha detenido, sólo ha registrado el ligero salto del atropello. No he necesitado parar el coche para comprobarlo. Sé que más que morir, esta paloma ha regalado su cuerpo al asfalto y ahora, cuando conduzco, me molesta con su aleteo confuso en los asientos traseros del vehículo.

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