domingo, 6 de julio de 2014

La liberación

Se abre la puerta del vagón y entra un orco rodeado de un rebaño de moscas. Todos los viajeros huyen y se apelmazan en el otro extremo del coche. Sólo un adolescente se queda sentado en el suelo. Mira absorto la pantalla de su móvil. El orco lo ve, saca su espada y le apunta con ella, pero el chaval no se mueve. Los pasajeros gritan aterrorizados. Alguien acciona la alarma y el metro queda detenido en la estación. 
El orco mira entonces a los viajeros a través del enjambre de moscas, pero los descarta enseguida. Es más interesante la cría de humanoide que aporrea la cajita negra en el suelo. El orco recorre su cuello con la punta de su espada. Antes del baño de sangre querría saborear su miedo. Pero la víctima ni siquiera parpadea. Por un momento el orco arruga el entrecejo y vacila. ¿Es que no se da cuenta de que va a morir? Es justo lo que el adolescente esperaba. 
–Ya te tengo. 
En la pantalla del móvil, un elfo acaba a traición con la vida del orco. Al mismo tiempo, las puertas del metro se desbloquean y el rebaño de moscas recién liberado busca un nuevo pasajero al que servir.

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